Carlos Prieto entrevista a Antiguo Autómata Mexicano

Carlos Prieto ha estado investigando las razones y los contextos de la música electrónica mexicana mediante conversaciones con sus principales realizadores en su publicación Variación de Voltaje. En esta ocasión Carlos Prieto conversa brevemente con el Antiguo Autómata Mexicano (Ángel Sánchez Borges) sobre las re-ediciones que Static Discos ha realizado a los discos Microhate y Metamistake.

La complejidad sónica de Microhate surge de unos procedimientos digitales y de producción muy rudimentarios (hasta donde me acuerdo). Pienso que vale mucho la pena saber cómo lo hiciste. Ya pasaron 10 años y tienes nuevos métodos de producción, pero lo que uno escucha en Microhate es muy singular, muy condensado, no es un disco típico de glitch o click tecno. ¿Cómo lo hiciste?

En 2004 yo ya tenía 2 años de estar experimentando con los mismos generadores de audio y Microhate es el resultado de un trabajo maduro con esas herramientas. Yo empecé usando Reaktor, que fue digamos el instrumento digital de la era del “click’s and cut” y de cierta electrónica de super stars programadores de sus propios instrumentos como Autechre o Mouse on Mars. En realidad yo quería hacer un disco de noise que sonara ligero. Microhate concentra mi pasado experimentalista con el acercamiento al minimal techno que jamás fue mucho de mi interés como tal, como 4×4 sofisticado y concentrado. Microhate es un disco de capas y creo que es muy meticuloso a pesar de no ser un disco propiamente rítmico. En los vaivenes de esas capas está la rítmica y la estructura.

Microhate

Antiguo Autómata Mexicano es un proyecto que ha variado bastante de un disco a otro y que en cierta medida se estabilizó en el krautrock. Pero Microhate, el primero de los álbumes es algo diferente no sólo del krautrock, sino de los otros dos discos también (Kraut Slut y Chez Nobody). ¿Cuál es el lugar de Microhate y Metamistake, producidos hace 10 años, en la trayectoria de AAM?

Haberme encontrado con Metamistake fue muy bueno, en realidad fue Ejival quien tenía un demo de lo que iba a ser ese disco, originalmente iba a aparecer en el sello de Mark Clifford, de Seefeel. Es toda una historia porque me dejaron plantado y en eso surgió la opción de hacerlo para Background Records pero decidimos crear uno nuevo y de ahí surgió Microhate.

Son dos discos hermanos, que surgen en una época específica. Para cuando tuve tiempo e interés en hacer otro disco ya había cambiado mi perspectiva de la producción. AAM siempre ha sido un proyecto que de cierta forma se determina a sí mismo, no podía continuar por esa vía y por eso mutaron la cosas, también está el asunto del manejo de otros sistemas para la producción, lo que alejó de este sonido mis cosas.

Metamistake

¿Qué quieres decir o evocar con los títulos? Los prefijos micro y meta, muy propios del vocabulario de nuestra época, hacen una pareja interesante con el odio y el error.

Los títulos no significan en realidad nada más que ellos mismos, son quizás un concentrado de lo que escuchas en la música pero no está dirigidos al exterior de ésta. Metamistake tiene que ver cierto con la satisfacción en la exacerbación de los errores digitales y Microhate es como lo contrario de las canciones de amor, “micro odios” más que “amores verdaderos”, o algo así.

Digamos que son títulos que confirman la búsqueda estética que hay en la música de los álbumes. Me han sorprendido también a mí ahora que los re escucho 10 años después. Creo que son en realidad discos de jazz electrónico independientemente de las modas y de los contextos. Por otro lado es mi contribución a lo que sería una “música industrial” eminentemente regiomontana, cosa que en la nueva etapa del AAM, de aquí en adelante se notará aún más.

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